Tenerife se blinda ante la amenaza de disturbios de Blocus: comerciantes protegen sus negocios y dos personas han sido detenidas
Santa Cruz de Tenerife se prepara para una jornada de Halloween marcada por la incertidumbre. Los llamamientos difundidos en redes sociales para provocar altercados este sábado han llevado a algunos comerciantes a proteger sus escaparates, instalar paneles metálicos e incluso plantearse cerrar sus establecimientos. La Guardia Civil ha detenido a dos personas en Tenerife, una de ellas menor de edad, por su presunta implicación en la organización y promoción de acciones violentas.
Tenerife afronta las horas previas a Halloween con una preocupación poco habitual. Lo que debería ser una jornada festiva, de actividad comercial y de encuentros en las calles, se ha convertido en motivo de inquietud para comerciantes, vecinos y responsables institucionales ante los llamamientos difundidos en internet bajo la denominación de Blocus.
La convocatoria señala el sábado 31 de octubre como fecha para una concentración en la calle del Castillo, en Santa Cruz de Tenerife, a las 17:30 horas. También se han difundido referencias a la Milla de Oro de Playa de Las Américas, en el sur de la Isla.
Sin embargo, la preocupación no procede únicamente de la convocatoria, sino de los mensajes que la acompañan, en los que se promueven presuntamente acciones vandálicas, saqueos de establecimientos y agresiones a las fuerzas de seguridad.
Los comerciantes se preparan para lo peor
Una de las consecuencias más visibles de esta situación se encuentra en las propias calles comerciales de Santa Cruz.
Algunos establecimientos han comenzado a proteger sus escaparates mediante la instalación de paneles metálicos y otras estructuras de protección. Los comerciantes no quieren esperar a que se produzcan posibles incidentes para tomar medidas.
La incertidumbre también está afectando a los horarios de apertura. Según las informaciones publicadas, alrededor del 10 % de los aproximadamente 600 establecimientos comerciales, restaurantes y hoteles de la zona valoraba cerrar el sábado por la tarde.
La imagen de operarios colocando protecciones en los escaparates de la calle del Castillo refleja hasta qué punto ha llegado la preocupación.
Detrás de cada negocio hay familias, trabajadores, inversiones y años de esfuerzo. Tener que blindar un establecimiento para evitar posibles saqueos o destrozos es una situación que ningún pequeño empresario debería tener que afrontar.
Y aunque finalmente no se produjera ningún incidente, el temor ya está teniendo consecuencias sobre la actividad comercial y la tranquilidad de quienes trabajan en el centro de la capital.
Dos detenidos por promover presuntamente actos violentos
La noticia más importante de este viernes ha llegado desde la Guardia Civil.
Dos personas han sido detenidas en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, una de ellas de 16 años, por su presunta implicación en la organización del movimiento Blocus y la promoción de acciones violentas.
Según ha informado el Ministerio del Interior, los investigados utilizaban canales de comunicación cifrada y grupos cerrados para difundir instrucciones, mapas de actuación y consignas destinadas a coordinar posibles actos vandálicos.
Entre las acciones que presuntamente se promovían figuraban la quema de mobiliario urbano, las agresiones a agentes policiales y los asaltos simultáneos a establecimientos comerciales.
La operación, coordinada con la Fiscalía Provincial de Santa Cruz de Tenerife, permitió detener a los dos presuntos organizadores y neutralizar los canales de difusión antes de que la movilización llegara a materializarse en las calles.
Los detenidos deberán responder ante la autoridad judicial y se mantiene la presunción de inocencia.
Refuerzo policial ante una jornada de incertidumbre
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha anunciado la activación de la Unidad de Intervención Policial (Unipol) para este sábado, mientras la Policía Local y la Policía Nacional mantienen la coordinación para prevenir posibles alteraciones del orden público.
El alcalde, José Manuel Bermúdez, ha manifestado que la ciudad permanece alerta y preparada para intervenir si fuera necesario.
Por su parte, la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha trasladado su preocupación al delegado del Gobierno en Canarias y ha solicitado medidas preventivas para garantizar la seguridad.
El Gobierno de Canarias también ha confirmado que las fuerzas policiales están siguiendo la evolución de los mensajes difundidos en redes sociales.
El objetivo de las instituciones es evitar que los episodios de violencia registrados recientemente en otras ciudades españolas puedan repetirse en Tenerife.
El derecho a protestar no ampara el vandalismo
Es importante distinguir entre el derecho a manifestarse pacíficamente, plenamente legítimo en una sociedad democrática, y la promoción de actos violentos.
Nadie debería confundir una reivindicación social con el saqueo de comercios, la destrucción de mobiliario urbano o las agresiones a trabajadores y agentes de seguridad.
Tampoco se debe responsabilizar indiscriminadamente a todos los jóvenes ni a quienes puedan acudir a una concentración pacífica por las actuaciones de quienes promueven la violencia.
La libertad de expresión no puede convertirse en una excusa para poner en peligro a otras personas ni destruir el esfuerzo de quienes levantan diariamente sus negocios.
Este sábado, todas las miradas estarán puestas en Tenerife
Ahora queda por comprobar qué ocurrirá realmente durante la jornada del sábado.
Las detenciones anunciadas por la Guardia Civil y la neutralización de los canales utilizados para difundir las instrucciones violentas son noticias importantes, pero no permiten asegurar por sí solas que no vaya a producirse ningún incidente.
Los comerciantes permanecen atentos, las fuerzas de seguridad preparan el dispositivo y los ciudadanos esperan que Halloween pueda desarrollarse con normalidad.
La gran pregunta es si todo quedará finalmente en una amenaza o si Tenerife tendrá que afrontar nuevos episodios de violencia.
Mañana lo sabremos. Lo que está claro es que una parte del comercio tinerfeño ya está pagando el precio de la incertidumbre, incluso antes de que llegue la jornada señalada.

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