En el Pleno Municipal del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, capital de la isla, celebrado el pasado 11 de septiembre de 2026, se produjo una situación que, a mi juicio, resulta cuanto menos bochornosa.
El señor Manuel Garrido, entonces concejal socialista, hizo un comentario que puede considerarse claramente machista, cuestionando la dedicación política de Saray González, concejala del Partido Popular, relacionándola con el hecho de haber sido madre y llegando a dirigirse a ella con la expresión «la erótica del poder». Pero el problema no terminó en las palabras del concejal.
En el vídeo del pleno, que puede consultarse públicamente a través de los canales del propio Ayuntamiento, se observa también la reacción de varios concejales y concejalas de distintas formaciones políticas, que rieron el comentario.
Y esto es, precisamente, lo que más me preocupa. Porque una cosa es que un concejal haga un comentario machista y otra, muy diferente, que quienes están a su alrededor lo reciban con risas y naturalidad.
¿Qué estamos normalizando?
Dicen que nuestros gobernantes son el reflejo de nuestro pueblo. Ahí tenéis la prueba.
Un mensaje indirecto, sutil, nada claro, escondido detrás de referencias a la paternidad y la maternidad de varios concejales, para terminar convirtiéndose en un ataque hacia una concejala del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma y, de manera indirecta, hacia su marido, alcalde de otro municipio.
La maternidad no debería utilizarse como argumento para cuestionar el trabajo, la capacidad o la dedicación política de una mujer. Si una concejala trabaja bien o mal, si cumple o no cumple con sus responsabilidades, eso debería poder debatirse utilizando hechos, decisiones y resultados. Pero convertir su maternidad, su vida personal o su relación de pareja en un argumento político pertenece a otro terreno.
Y ese terreno tiene un nombre: machismo.
Lo preocupante es que, en aquel momento, no hubo una réplica inmediata que frenara el comentario. La expresión fue recibida con aparente normalidad por quienes se encontraban allí y, según puede observarse en la grabación, incluso provocó risas. La concejala aludida tampoco respondió en ese mismo momento. Su respuesta llegó posteriormente. Y aquí aparece otra cuestión que considero todavía más importante:
¿Qué ocurre cuando el machismo deja de provocar rechazo y empieza a provocar risas?
Porque entonces ya no estamos hablando únicamente de la persona que hace el comentario. Estamos hablando también de una determinada cultura política. Y, por extensión, de una determinada cultura social.
No pretendo decir que toda la sociedad palmera piense de esta manera. Sería injusto y sería faltar a la verdad.
Pero sí creo que debemos preguntarnos por qué determinadas actitudes siguen encontrando espacios en los que pueden ser pronunciadas y recibidas como una simple «gracia».
Falta mucha pedagogía
Creo que en esta isla falta pedagogía. Pero mucha. Mucha, mucha. Pedagogía sobre igualdad. Pedagogía sobre respeto. Pedagogía sobre los límites que nunca deberían cruzarse, ni siquiera en una discusión política. Y también pedagogía sobre algo tan sencillo como entender que una mujer puede ser madre, tener pareja, trabajar y ejercer un cargo público sin que ninguna de esas circunstancias pueda utilizarse para cuestionar su legitimidad.
Porque el problema no es solamente lo que dijo el señor Garrido.
El problema es todo lo que ocurrió —y lo que no ocurrió— después.
Y quizá deberíamos empezar a preguntarnos si queremos una política en la que las personas puedan discrepar, discutir y enfrentarse políticamente sin convertir la vida personal, la maternidad o la familia de una mujer en munición. Porque eso también es cultura política. Y la cultura política, nos guste o no, también forma parte de la cultura de un pueblo.
Vera Piedra, una voz libre desde La Palma
Fragmento del vídeo del Pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma del día 11 de septiembre de 2026
Nota de edición: La expresión «la erótica del poder» y las posteriores reacciones fueron recogidas también por medios de comunicación. La dimisión posterior de Manuel Garrido es un hecho distinto y posterior al pleno, por lo que conviene no mezclar ambos momentos en el relato.
Fuentes para contrastar: vídeo del Pleno Municipal publicado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma (minuto 2:14 en adelante) y las informaciones posteriores de medios de comunicación sobre la polémica.
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