En Los Llanos de Aridane, un municipio marcado por su identidad cultural y su vida comunitaria, hubo un caso que durante años generó indignación, incomodidad… y también silencio.
La historia gira en torno a la Coral Awara, una agrupación cultural conocida en la isla. Pero detrás de la música, salió a la luz una realidad mucho más oscura: su director, Marcos Lorenzo, fue condenado por abusos sexuales a menores que formaban parte del propio entorno de la coral.
La sentencia, ratificada judicialmente, determinó que el acusado había cometido abusos sobre al menos dos menores, alumnas bajo su responsabilidad. Las consecuencias para las víctimas no fueron solo legales: los informes recogieron secuelas psicológicas como ansiedad, desconfianza y dificultades en sus relaciones personales.
Pero lo más inquietante no fue únicamente el delito. Fue lo que vino después.
Cuando la condena no aparta del contacto con menores
A pesar de existir una sentencia firme desde 2012, el condenado continuó vinculado a la Coral Awara e incluso siguió dirigiéndola durante años.
Esto provocó una fuerte reacción social. Asociaciones de padres y colectivos contra la pederastia denunciaron públicamente la situación y llegaron a solicitar la intervención de la Fiscalía. La razón era clara: la legislación española prohíbe que personas condenadas por delitos sexuales trabajen o tengan contacto habitual con menores.
Sin embargo, la realidad fue más compleja. Durante ese tiempo, la coral participó en actividades públicas e institucionales, algunas de ellas con presencia de menores, lo que generó una profunda polémica en la isla.
Incluso instituciones como el Cabildo de La Palma llegaron a tomar medidas, vetando actuaciones de la agrupación mientras el condenado siguiera al frente.
La protección social frente al señalamiento de las víctimas
Uno de los aspectos más controvertidos del caso fue el respaldo social que, según testimonios recogidos en medios, mantuvo el condenado incluso después de la sentencia.
Se hablaba de una figura “querida y valorada” en su entorno, lo que contribuyó a generar una sensación de impunidad difícil de entender para muchas personas.
Mientras tanto, algunas de las víctimas terminaron marchándose de la isla, incapaces de convivir con la presión social y el entorno que seguía normalizando la presencia de su agresor.
Una presencia que se prolonga en el tiempo
Lejos de tratarse de un episodio cerrado en el pasado, todo indica que la figura de Marcos Lorenzo ha continuado vinculada a la Coral Awara incluso en fechas recientes. Según las últimas referencias públicas disponibles, habría seguido ejerciendo funciones de dirección al menos hasta finales de 2025, sin que exista constancia clara y pública de un relevo definitivo.
Este hecho vuelve a situar el foco en una cuestión incómoda: cómo es posible que, tras una condena por abusos sexuales a menores, una persona pueda mantenerse durante años en un espacio cultural con proyección pública.
La ausencia de transparencia institucional y la falta de información clara no hacen sino alimentar una sensación que ya estaba presente desde el inicio del caso: que, más allá de la condena judicial, la respuesta social ha sido insuficiente.
Más allá del caso: el fracaso del sistema
Este caso no es solo una historia individual. Es el reflejo de un problema estructural:
La dificultad de romper el silencio en comunidades pequeñas.
La tendencia a proteger figuras conocidas o “respetadas”.
Y, sobre todo, la incapacidad de garantizar una verdadera protección a los menores incluso después de una condena.
Porque cuando una persona condenada por abusos sexuales puede seguir ocupando espacios con menores, el problema deja de ser judicial y pasa a ser social.
Una pregunta incómoda
La historia de la Coral Awara deja una pregunta que sigue vigente:
¿Qué pesa más en una comunidad: la protección de los menores o la reputación de los adultos?
Porque cuando esa balanza se inclina hacia el
silencio, las consecuencias no se miden en titulares…
se miden
en vidas marcadas.
Fuentes
Diario de Avisos – Condena al director de la Coral Awara por abusos sexuales (2012)
El Time – Denuncias de AMPAs y presencia de la coral en actos institucionales
El Time – Reacciones institucionales y veto del Cabildo de La Palma
El Time – Información sobre la continuidad del condenado en entornos educativos y sociales
Referencias públicas recientes (2024–2025) sobre la actividad de la Coral Awara

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