📰 Cuando el silencio no es prudencia: poder, instituciones y el caso del médico de Los Llanos


Hay casos que incomodan.
No por lo que se sabe, sino por todo lo que rodea a lo que se decide no contar.

En Los Llanos de Aridane, un médico fue condenado a décadas de prisión por abusar sexualmente de varias de sus pacientes. Un delito gravísimo, sostenido en el tiempo, cometido desde una posición de autoridad dentro del sistema sanitario público.

Pero lo verdaderamente revelador de este caso no está solo en los hechos.
Está en la reacción —o la falta de ella— de las instituciones y del ecosistema mediático que las rodea.

🏥 Poder institucional y abuso

El agresor no actuaba en la sombra.
Lo hacía desde una consulta médica, bajo el amparo de una estructura pública, con la legitimidad que otorga una profesión históricamente blindada por la confianza social.

Ese es el primer problema político del caso:

No hablamos solo de un individuo.
Hablamos de un sistema que no detectó, no frenó o no quiso ver.

Porque cuando un comportamiento delictivo se repite durante años dentro de una institución, la pregunta deja de ser individual y pasa a ser estructural.

🔇 El papel de los medios: lo que se protege

La cobertura mediática local fue, como mínimo, llamativa.
Mientras otros delitos menores son expuestos con nombres, apellidos y fotografías, en este caso predominó el anonimato.

No es una cuestión menor.
Es una decisión editorial. Y, por tanto, política.

Porque los medios no solo informan:
también deciden qué se amplifica y qué se diluye.

Y aquí surge una cuestión incómoda:

  • ¿Se protege al ciudadano… o a la institución?

  • ¿Se evita el daño a las víctimas… o el desgaste del sistema?

Cuando el silencio coincide con intereses institucionales, deja de ser neutral.

🔍 Una investigación con límites… y sus consecuencias

Las víctimas reconocidas por la justicia son las que pudieron ser acreditadas dentro de un marco temporal concreto: los últimos años de ejercicio del médico en Los Llanos de Aridane.

Pero ese límite no es necesariamente el de los hechos.
Es el de la investigación.

Y eso abre una cuestión política de fondo:

¿Qué ocurre cuando el alcance de una investigación define también el alcance de la verdad?

Si un patrón delictivo está consolidado —repetido, sistemático, basado en abuso de poder— resulta difícil sostener que surgió de forma aislada en un tramo final de una carrera profesional.

No se trata de afirmar cifras.
Se trata de reconocer una posibilidad que el propio sistema no exploró.

 El problema estructural: cuando el sistema llega tarde

Este caso evidencia varias fallas que van más allá de lo judicial:

  • Falta de mecanismos de control interno eficaces

  • Dificultades reales para que las víctimas denuncien

  • Tiempos institucionales que siempre van por detrás de los hechos

Y, sobre todo:

  • Una cultura que sigue otorgando inmunidad práctica a determinadas figuras de autoridad

Porque denunciar a un médico no es lo mismo que denunciar a cualquier otra persona.
Y eso, en sí mismo, es un problema político.

⚖️ La doble vara de medir

Aquí aparece uno de los elementos más incómodos de todo el caso:

  • Delitos menores → exposición pública inmediata

  • Delitos gravísimos dentro de estructuras de poder → prudencia, anonimato, silencio

Esta asimetría no es casual.
Responde a una lógica:

Es más fácil señalar al individuo aislado que cuestionar al sistema que lo sostiene.

 

🧠 Lo que este caso realmente revela

Este no es solo un caso de abusos.
Es un caso sobre:

  • cómo funcionan las instituciones cuando fallan

  • cómo reaccionan los medios cuando hay intereses en juego

  • y cómo el poder, en ocasiones, se protege a sí mismo

Porque lo verdaderamente preocupante no es solo que esto ocurriera.
Es que pudiera ocurrir durante tanto tiempo sin generar una alerta proporcional.

🔚 La pregunta que queda

Las víctimas reconocidas están en una sentencia.
Pero el alcance real de lo ocurrido probablemente nunca se conocerá del todo.

Y entonces la pregunta deja de ser jurídica para convertirse en política:

¿Cuántas cosas más quedan fuera cuando el sistema decide hasta dónde mirar?



Vera Piedra, una voz libre desde La Palma


 

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