Llegar “con holgura” a fin de mes en La Palma: lo que dicen los datos y lo que no cuentan los titulares

 



En los últimos días, varios medios de prensa local han destacado un dato llamativo: el 42,5 % de los hogares de La Palma llega “con holgura” a final de mes, según el Instituto Canario de Estadística (ISTAC). El titular, en apariencia positivo, invita a pensar en una situación económica relativamente cómoda en la isla. Sin embargo, una lectura más pausada de los datos revela una realidad bastante menos optimista.

Porque si el 42,5 % llega con holgura, hay una mayoría que no lo hace. Y ese matiz, esencial para entender la situación social y económica de La Palma, suele desaparecer en los enfoques más sensacionalistas.

A nivel del conjunto de Canarias, el 60,8 % de los hogares reconoce tener dificultades para llegar a fin de mes, ya sea con cierta dificultad (34,4 %) o con mucha (26,4 %). Solo un 36,7 % afirma llegar con facilidad o mucha facilidad. La Palma se sitúa en una posición intermedia dentro del archipiélago, por detrás de Lanzarote —donde más de la mitad de los hogares no reporta dificultades—, pero lejos de una situación generalizada de bienestar.

Además, el propio Índice de Confianza del Consumidor muestra señales de estancamiento e incertidumbre. Aunque los datos de cierre de 2025 reflejan una ligera mejoría respecto a trimestres anteriores, las expectativas económicas a seis meses vista han empeorado. Es decir, muchas familias no perciben que su situación vaya a mejorar a corto plazo.

En La Palma, este contexto se ve agravado por factores estructurales bien conocidos: salarios bajos, empleo precario, dependencia de sectores frágiles y un aumento sostenido del coste de la vida. Que una parte de la población logre llegar a fin de mes con cierta tranquilidad no puede ocultar que otra parte importante vive ajustando gastos, aplazando decisiones y acumulando incertidumbre.

Los datos también muestran brechas claras: menor optimismo entre mujeres, caída de la confianza en los tramos de mayor edad y un empeoramiento del índice entre personas con empleo, especialmente trabajadores por cuenta ajena. Todo ello apunta a un problema que no se resuelve solo con que “algunos lleguen con holgura”.

Por eso, más que celebrar porcentajes aislados, convendría preguntarse qué está pasando con el resto. Porque en La Palma —como en el conjunto de Canarias— el verdadero titular no es cuántos llegan bien a fin de mes, sino cuántos no llegan y qué políticas públicas están fallando para cambiar esa realidad.


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